IMANBEK: CÓMO UN MECÁNICO KAZAJO GANÓ EL LATIN GRAMMY Y BORRÓ FRONTERAS EN LA MÚSICA
En noviembre de 2020, el mundo de la música experimentó una sacudida cultural: en la prestigiosa ceremonia de los Latin Grammy Awards, en la categoría “Mejor Remezcla”, el ganador no fue un productor mexicano ni un creador de ritmos brasileño. La estatuilla dorada la tomó Imanbek (nombre real Imanbek Zeikenov), de 20 años, un joven de la pequeña ciudad kazaja de Aksu que, un año antes, trabajaba como mecánico en el ferrocarril. Su increíble historia no es solo otro “cuento de hadas”, sino un ejemplo vívido del mundo moderno, donde el talento de cualquier parte del planeta, impulsado por el viento digital, puede alcanzar las cumbres más altas. El fenómeno de las “estrellas de internet” se ha vuelto habitual, pero Imanbek destaca precisamente porque, en el momento de su nominación al prestigioso premio musical, no tenía educación musical, ni presencia mediática, ni conexión con la industria musical de América Latina (y cabe señalar que Kazajstán no es muy conocido para el público latinoamericano en general, especialmente desde un punto de vista cultural). El propio Imanbek mencionó en su entrevista con Forbes Kazakhstan (diciembre de 2020): “No tengo educación musical. Aprendí todo yo mismo con vídeos en YouTube. Al principio fue difícil, no entendía cómo funcionaban las cosas. Pero luego me enganché”.

DE LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL
EN AKSU AL HIT VIRAL
Antes de la fama mundial, la vida de Imanbek estaba lejos del glamur y los focos. Nacido en la ciudad industrial de Aksu, como muchos de sus compañeros, eligió una profesión estable: mecánico de ferrocarril. Creaba música en su tiempo libre en una simple computadora portátil en su habitación, subiendo activamente su trabajo a plataformas de streaming y redes sociales, y a veces actuaba como DJ en fiestas locales.
El avance explosivo y, en esencia, casual ocurrió en 2019. Al descargar de la red la pista vocal (a capela) del tema “Roses” del rapero estadounidense Saint Jhn, Imanbek realizó una acción genial en su simplicidad. Reemplazó el ritmo original de hip-hop por un enérgico electro-house “europeo” con future bass. Al publicar el remix terminado en VKontakte (red social popular en la CEI) a fines de 2019, ni siquiera sospechaba que desataría una reacción en cadena global. La canción se volvió viral primero en la CEI y luego, gracias a los algoritmos de TikTok e Instagram, conquistó el mundo. Para el verano de 2020, “Roses (Imanbek Remix)” encabezaba las listas de Shazam en decenas de países y acumulaba cientos de millones de reproducciones en plataformas de streaming.
TRIUNFO EN LOS LATIN GRAMMY:
UNA EXPLOSIÓN CULTURAL
La nominación de Imanbek a los Latin Grammy fue una sorpresa para muchos (incluido el propio músico), y la victoria fue una verdadera explosión cultural. Los Latin Grammy son uno de los premios más respetados, que tradicionalmente reconoce los logros en la música en español y portugués. En la misma categoría, Imanbek compitió con remezclas de temas de superestrellas del Latin Pop: Bad Bunny y J. Balvin.
Su victoria destrozó las últimas fronteras de la industria. “Un año después de que subiera este remix a la red, gané el Latin Grammy. Chicos, esto realmente demuestra que no hay fronteras”, escribió entonces Imanbek. Se convirtió no solo en el primer kazajo en conquistar el Olimpo musical latinoamericano, sino en un símbolo de una nueva realidad, en la que las fronteras geográficas y las barreras lingüísticas son relativas.
SOBERANÍA DIGITAL EN LA CULTURA
Después del Grammy, la carrera de Imanbek entró en una órbita global. Contratos con grandes discográficas, colaboraciones con Imagine Dragons y DJ internacionales, y una nominación al principal premio Grammy de Estados Unidos apenas un año después de su ascenso (en 2021) confirmaron que su éxito no fue una casualidad, sino un reconocimiento de la comunidad musical mundial. Entró en el círculo de élite de artistas reconocidos por ambos premios.
Su éxito es una razón para hablar con confianza de la “soberanía digital” del talento. No esperó el reconocimiento de productores de la capital, no se mudó a una metrópoli, no participó en programas de televisión. Utilizó las herramientas disponibles para todos: una computadora portátil, internet y redes sociales, y el resto fue el resultado de un amor sincero por la música y el dominio de las herramientas modernas.
Por Veronique Pavloff