¿POR QUÉ LOS ESTUDIANTES Y
PROFESORES DE ASIA CENTRAL Y
AMÉRICA LATINA NO HACEN VIAJES DE INTERCAMBIO DE ESTUDIOS
ENTRE SUS RESPECTIVOS PAÍSES Y
QUÉ PIERDE EL MUNDO?

Mientras los vínculos económicos y culturales entre Asia Central y América Latina se fortalecen, la esfera del intercambio académico permanece en estado embrionario. No existen prácticamente programas estructurados a gran escala de movilidad estudiantil o de doble titulación entre las regiones. Sin embargo, es precisamente en este espacio no explorado donde yace un enorme potencial, y las principales universidades están comenzando a materializarlo. Un ejemplo claro es la Universidad Nacional Kazaja de al-Farabi (KazNU), que está trazando los primeros caminos en esta nueva dirección.
KazNU, buque insignia de la educación superior en Kazajstán, apostó hace tiempo por la internacionalización. Su cartera incluye más de 700 asociaciones en todo el mundo, y su foco de atención se dirige cada vez más hacia los países de América Latina, especialmente Brasil. El germen de la cooperación queda bien ilustrado con la participación de un profesor de KazNU en el seminario “Industria 4.0 y Desarrollo Sostenible” en la Universidad de la Amazonía. Este diálogo se tradujo en acuerdos concretos de colaboración con la Asociación Brasileña de Universidades, un simbólico primer paso de contactos esporádicos que pueden llevar hacia un trabajo sistemático.

INTERÉS MUTUO EN LA INTERSECCIÓN DE LOS DESAFÍOS GLOBALES

El interés de KazNU por la región no es en absoluto casual. Se basa en el beneficio mutuo y las prioridades comunes:

  1. Conocimiento estratégico: para Kazajstán, que está desarrollando activamente sus vínculos con LatAm, es extremadamente importante formar especialistas -economistas, politólogos, ecologistas – con una comprensión profunda de la región, sus idiomas y su entorno empresarial.
  2. Nichos de investigación comunes: las universidades de ambas regiones poseen experiencia única en áreas que se han convertido en tendencias globales: desarrollo sostenible, gestión de recursos hídricos y biológicos, energía “verde”, innovación social. La investigación conjunta aquí es el camino directo a resultados innovadores y a la obtención de subvenciones internacionales.
  3. Intercambio cultural y educativo: para los estudiantes latinoamericanos, Asia Central es una terra incognita con una historia riquísima y una experiencia única de transición postsoviética. El interés por estudiar este espacio es lógico.

La Universidad de al-Farabi ya ha elaborado una hoja de ruta concreta para convertir las perspectivas en realidad. Sus puntos clave no son deseos abstractos, sino proyectos viables:
Lanzamiento de programas “piloto” de movilidad centrados en maestría y doctorado (PhD) con universidades líderes en Brasil, Chile y México.
Desarrollo de programas de maestría conjuntos de doble titulación (double degree) en áreas de interés estratégico mutuo: gestión de recursos naturales, negocios internacionales, TI para el desarrollo sostenible.
Creación de colaboraciones científicas virtuales y presenciales para presentar solicitudes de subvención (por ejemplo, a programas de la UE o fondos de desarrollo de los BRICS).
Puesta en marcha de puentes lingüísticos y culturales: introducción de cursos de español/portugués en los planes de estudio de KazNU y promoción de cursos en línea sobre el idioma y la cultura kazajas en LatAm a través de los Centros al-Farabi.

Así, la historia de la colaboración de KazNU con Brasil es un modelo microscópico, pero muy ilustrativo, del futuro. Demuestra que, a pesar de la distancia geográfica y la falta de vínculos establecidos, un puente académico entre Asia Central y América Latina no solo es posible, sino extremadamente necesario. Las universidades solo tienen que dar el primer paso para que se produzca el encuentro, y descubrirán al otro lado del océano no solo a un socio, sino a un colega que se enfrenta a tareas globales similares. KazNU ya está dando ese paso.